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Uzbekistan
El Desierto Aral
Nombre: Makshet Tokhtybaev
Edad: 67
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Makshet Tokhtybaev |
Ahora estoy jubilado, pero he pasado casi toda mi vida trabajando en los campos. He visto muchos cambios en esta zona, pero el mayor es la desaparición del bosque que nos rodeaba.
Los árboles nos protegían del viento y nos proveían de comida, bayas, frutas e incluso faisanes salvajes. Hoy en día es difícil encontrar estos productos porque los bosques se están convirtiendo en campos de algodón.
El cultivo del algodón se está imponen do en todo Uzbekistán por orden del gobierno. Es beneficioso para el gobierno, pero no tan beneficioso para nosotros como el cultivo de fruta y verduras. Desde mi niñez hasta el pasado año, cultivaba fruta y verduras en mis tierras. Ahora tengo que cultivar algodón y venderlo al gobierno. Conseguimos dinero con la venta, pero yo sigo prefiriendo cultivar fruta y verduras. El algodón en un cultivo más intensivo y por supuesto, no lo puedes comer. Antes teníamos suficiente fruta tanto para comer como para vender.
A pesar de que no puedo cultivar lo que yo quiero, puedo decir que mi vida y la vida de los demás aquí en Nukus ha mejorado. Ahora tenemos coches y otras máquinas, carreteras nuevas y edificios nuevos. Nuestras casas son más bonitas y tenemos un mayor acceso a una mayor variedad de alimentos. Los mercados están llenos de cosas sorprendentes, mientras que cuando yo era niño nos alimentábamos principalmente de pan y de lo que nosotros cultivábamos.
Creo que hemos irrigado demasiadas tierras y como consecuencia hemos secado el mar Aral. Esto ha tenido un gran impacto en la vida de las personas y además ahora muchas aguas están contaminadas y llenas de sal. Me preocupa que los vientos ahora arrastren sales, productos químicos y arena del Aral, con consecuencias negativas en la salud de la gente. Quizás si tuviéramos los árboles estaríamos más protegidos.
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