Uzbekistan
El Desierto Aral
Nombre: Medetboy Berdimuratov
Edad: 73
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Medetboy Berdimuratov |
Cuando era niño jugaba en las aguas del mar Aral. Los amigos nos juntábamos en la orilla después de la escuela y nos dividíamos en dos grupos. Uno cogía un hueso y lo lanzaba al agua. Los dos equipos nadábamos como locos buscando el hueso. El equipo que lo encontraba llevaba el hueso a un lugar seguro, mientras que el otro equipo tenía que luchar para que no se lo pudieran llevar. El equipo perdedor tenía que llevar al ganador a hombros a casa. En aquella época todos nadábamos muy bien en el pueblo.
Aunque había suficiente comida entonces, la vida era dura para los habitantes de Kazak Darya. Como muchos otros en este pueblo, yo perdí a gran parte de mi familia en la Segunda Guerra Mundial, y tuve que empezar a trabajar a los 7 años. Había tantos faisanes, que podíamos matarlos con un palo. Mi hermano me enseñó a matarlos y también a hacer trampas para pájaros. La gen te venía al pueblo y me daba té a cambio de los faisanes.
Cuando cumplí los 16 empecé a trabajar en la fábrica de pescado que estaba en las inmediaciones de Kazak Darya. Al principio era el responsable de engrasar las máquinas, pero más tarde empecé a estudiar mecánica. En 1954 me gradué como ingeniero mecánico. Después trabajé de capitán de barco y también de jefe de mantenimiento del taller.
Dejé la pesca en 1964 después de estar en peligro de muerte varias veces en el mar. Me dediqué al trabajo de mantenimiento. Recuerdo que en 1964 mi tripulación y yo estuvimos perdidos en el mar durante siete días. El motor se averió y perdimos el contacto por radio. Hubo varias tormentas aquella semana y las olas subían a más de siete metros chocando en el barco. Le cogí mucho miedo al mar y tomé la decisión de vivir en tierra porque era mucho más seguro.
Recuerdo cómo la gente empezó a marcharse de esta zona a principios de 1954. Los primeros en marcharse fueron los rusos, decían que el mar iba a morir. Entonces todavía había mucha pesca, pero tanto el río como el mar empezaron a salinizarse. En los años 60 empezamos a transportar agua potable de Moynaq y otros lugares. El verdadero cambio se dio en 1964 y a partir de ese período cada vez más gente se trasladó a otros lugares. Hacía falta menos mano de obra en la fábrica de pescado, por lo que la gente se marchaba a otros lugares en busca de tgrabajo.
Creo que la mayoría de la gente de este pueblo estarían de acuerdo conmigo en decir que a pesar de haber perdido el mar Aral, la vida hoy es mejor que cuando éramos niños. Por ejemplo, en mi niñez casi nadie en el pueblo tenía zapatos y nuestra ropa eran trozos de tela. Vivíamos en yurtas (tiendas nómadas) y dormíamos en el suelo. Hoy vivimos en casas, tenemos ropa y dinero. Mis nietos van a la escuela, llevan pantalones cortos y camisetas y no tienen que trabajar a esas edades tempranas.
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